El artículo analiza las relaciones entre la Monarquía Hispánica e Inglaterra durante el reinado de Jacobo I Estuardo (1603-1625), a través de las relaciones de sucesos españolas de la época. Tras la sucesión casi simultánea de Jacobo I y Felipe III, se firmó el Tratado de Londres (1604), iniciando un periodo de paz vigilante. Las publicaciones españolas de entonces, con un tono a menudo laudatorio, promocionaron la idea de una nueva amistad y un poderoso aliado.
A pesar de la paz, las diferencias religiosas fueron determinantes. España, como defensora del catolicismo, buscó reivindicar su fe, documentando vidas como la de Luisa de Carvajal y la persecución de católicos irlandeses; no obstante, la intervención española en estos asuntos fue limitada.
Un obstáculo importante fue la cuestión del Palatinado. El matrimonio de la hija de Jacobo I, Isabel, con Federico V del Palatinado, un líder protestante, y la posterior derrota de Federico en Bohemia (1620), tensaron las relaciones, dado el interés de Jacobo I en la restitución de los territorios de su yerno.
El Spanish Match, el plan de casar al Príncipe Carlos de Inglaterra con la infanta María de Austria, fue central en las negociaciones. Aunque España exigía la libertad de conciencia para los católicos, la idea persistió. La visita del Príncipe Carlos a Madrid en 1623 fue un evento mediático con grandes festejos. Sin embargo, las relaciones de sucesos describieron las celebraciones, pero omitieron el fracaso diplomático debido a la religión y el Palatinado.
La muerte de Jacobo I en 1625 y el regreso del Príncipe Carlos sin acuerdo marcaron el fin de la paz. Carlos I, ya rey, se alió con Francia, y las relaciones con España se deterioraron, culminando en el ataque inglés fallido a Cádiz en 1625. El artículo concluye que la esperanza de paz inicial se transformó en una «terrible desilusión».